Notas un dolor en la cara interna de la rodilla, por debajo de la articulación, que aumenta al subir escaleras, al correr o al levantarte de una silla baja. Ese es el cuadro típico de la tendinitis de la pata de ganso.
Suele responder bien al tratamiento conservador, pero nadie puede garantizarte un plazo sin valorar tu caso. Y conviene confirmar que el dolor viene realmente de ahí.
La pata de ganso es el punto donde se insertan en la tibia los tendones de tres músculos del muslo. Cuando se sobrecarga, duele; si solo se trata el síntoma, el dolor puede reaparecer.
Qué es la tendinitis de la pata de ganso
Aunque se la conoce como tendinitis, hoy se prefiere hablar de tendinopatía: el tendón sufre sobre todo una sobrecarga, no una inflamación pura. Eso cambia el enfoque. No basta con desinflamar: hay que devolver al tendón capacidad de carga.
A veces también se irrita la bolsa sinovial que amortigua la zona. Cuando coinciden tendón y bolsa, se habla de síndrome de la pata de ganso.
La bursitis de la pata de ganso aparece con frecuencia en corredores y, según Mayo Clinic, también en mujeres con obesidad y artrosis de rodilla.
Síntomas de la tendinitis de la pata de ganso
El síntoma principal es el dolor en la cara interna de la rodilla, justo debajo de la línea de la articulación. Suele acompañarse de:
- Dolor al subir y bajar escaleras, correr, pedalear o cambiar de dirección.
- Sensibilidad al presionar la zona, que reproduce la molestia.
- A veces, rigidez o molestia al empezar a moverte tras un rato de reposo.
- Hinchazón local en algunos casos; no siempre está presente.
Estos síntomas se parecen a los de otras lesiones de la cara interna de la rodilla, como una lesión del menisco interno o del ligamento colateral medial. Por eso la valoración importa.
Consulta con un médico sin esperar si la rodilla se hincha mucho, está caliente y enrojecida, tienes fiebre, no puedes apoyar la pierna o notas bloqueos. No encajan con una sobrecarga simple y requieren otra valoración.
Causas: por qué se sobrecarga la pata de ganso
Lo habitual es una suma de factores que concentran carga en la cara interna de la rodilla:
- Aumento brusco de la carga: más kilómetros, más entrenamientos o un cambio de actividad.
- Gestos repetidos de carrera, ciclismo o deportes con giros.
- Artrosis de rodilla y exceso de peso, que aumentan la carga sobre la zona.
- Mecánica de la pierna: una rodilla que se desplaza hacia dentro, un pie plano o una musculatura posterior del muslo muy tensa pueden desviar la carga.
- Poca fuerza en cadera y muslo, que puede hacer trabajar de más al tendón.
Tratar solo el punto dolorido sin corregir lo que lo sobrecarga es una de las razones por las que el dolor puede reaparecer.
Cómo se diagnostica y por qué no conviene autodiagnosticarse
El diagnóstico es sobre todo clínico: historia, exploración y reproducción del dolor al presionar y al cargar. En ocasiones se llega a él descartando otras causas.
Si hay dudas, la ecografía o la resonancia magnética ayudan a distinguir tendón, bolsa y otras estructuras. Una valoración completa también revisa la fuerza de cadera y muslo y cómo cargas la pierna al caminar o correr.
Tratamiento de la tendinitis de la pata de ganso
El abordaje inicial es conservador y se adapta a la fase: dolor agudo, subagudo o cronificado. Se combinan tres frentes: gestionar la carga, trabajar la fuerza y, cuando está indicado, sumar tecnología o fisioterapia invasiva.
Gestionar la carga y calmar el dolor
No se trata de reposo absoluto, sino de modificar lo que irrita: reducir cuestas, saltos y cambios de dirección mientras la zona está sensible. En fase aguda, el frío puntual puede aliviar. Si hace falta medicación, debe pautarla un médico.
Ondas de choque: cuándo tienen sentido
El tratamiento con ondas de choque aplica pulsos acústicos sobre la zona dolorosa. Se usa en tendinopatías que no mejoran con medidas básicas y se considera que modula el dolor y estimula la respuesta de reparación del tejido.
Conviene ser claros con la evidencia. El consenso de la ISMST sobre ondas de choque (2016) incluye la tendinopatía de la pata de ganso entre los usos empíricamente probados, no entre las indicaciones estándar aprobadas.
Un ensayo clínico con 40 pacientes con bursitis anserina crónica, que no había mejorado con tratamiento conservador, observó mayor reducción del dolor con ondas de choque que con una aplicación simulada.
La evidencia existe, pero es limitada: las ondas de choque son una opción para casos persistentes, no una solución universal.
Antes de aplicarlas se descartan contraindicaciones. El consenso recoge, entre otras, un tumor maligno o un feto en la zona de tratamiento y los trastornos graves de la coagulación en técnicas de alta energía.
Punción seca y fisioterapia invasiva
La punción seca introduce una aguja fina, sin inyectar ninguna sustancia, para tratar puntos gatillo y zonas de tensión muscular. En la pata de ganso se plantea como complemento, sobre la musculatura que sobrecarga la zona, cuando la exploración lo justifica.
La evidencia específica para esta lesión es limitada, así que no debe plantearse como solución única. Se valora caso a caso, con apoyo ecográfico cuando aporta precisión.
Tecarterapia y ejercicio terapéutico
La tecarterapia emplea radiofrecuencia para elevar la temperatura de los tejidos profundos y se usa como apoyo para modular el dolor y favorecer la recuperación. Tiene más sentido integrada en un plan que como técnica aislada.
El ejercicio terapéutico es el eje del plan: fuerza progresiva de cadera, glúteos y cuádriceps, adaptada a lo que tu tendón tolera en cada fase.
Infiltraciones y cirugía
Si el dolor persiste pese al tratamiento conservador, un médico puede valorar una infiltración. La información de la SECOT sobre infiltraciones recuerda que sus efectos no son predecibles: unas personas mejoran durante semanas o meses y otras no.
La cirugía queda reservada para casos excepcionales que no responden al tratamiento conservador.
Qué esperar de la recuperación
Muchos cuadros mejoran en unas semanas con un tratamiento adecuado y un ajuste de la carga. Las formas crónicas pueden alargarse más, y las recaídas no son raras.
Un buen tratamiento no promete plazos: explica qué se puede esperar y cuándo replantear el plan.
Sin promesas de plazo. La evolución depende de cuánto tiempo llevas con dolor, de lo que sobrecarga tu rodilla y de cómo responde tu tendón. Por eso valoramos antes de proponer nada.
Si en la valoración vemos que tu caso no encaja con nuestro abordaje, te lo diremos y te orientaremos hacia el especialista adecuado.
Cuándo pedir una valoración
Si el dolor lleva más de unas semanas, limita tu actividad o reaparece, merece una valoración. Cuanto antes se identifica qué sobrecarga la rodilla, antes se pueden ajustar la carga y el ejercicio.
Valoramos tu caso en nuestra clínica de fisioterapia en Rivas Vaciamadrid, con atención también a pacientes de Arganda del Rey, Coslada y alrededores. Pide tu valoración en nuestra clínica de Rivas Vaciamadrid en el 622 085 687 y cuéntanos tu caso.
Preguntas Frecuentes sobre la tendinitis de pata de ganso
¿Cuánto tarda en mejorar una tendinitis de la pata de ganso?
Depende de la fase y de lo que la sobrecarga. Muchos cuadros recientes mejoran en unas semanas con un tratamiento adecuado y ajuste de la carga, mientras que los más cronificados pueden alargarse más y reaparecer. No es posible garantizar un plazo sin valoración individual, que es lo que permite estimar una evolución realista en tu caso.
¿Es bueno caminar o hacer deporte con tendinitis de la pata de ganso?
Caminar a ritmo suave suele tolerarse si no aumenta el dolor. Correr, saltar, subir cuestas o hacer cambios de dirección suelen irritar la zona, por lo que conviene reducirlos o adaptarlos mientras está sensible. Como orientación, una molestia leve que no empeora al día siguiente suele indicar que la carga es tolerable, pero lo ideal es pautarla tras una valoración.
¿Qué diferencia hay entre tendinitis y bursitis de la pata de ganso?
La tendinitis afecta al tendón y la bursitis a la bolsa sinovial que lo amortigua. Producen síntomas muy parecidos, con dolor en la cara interna de la rodilla, y con frecuencia coinciden, por lo que se habla de síndrome de la pata de ganso. Cuando hay dudas, la ecografía puede ayudar a distinguirlas y a descartar otras causas.
¿Qué ejercicios ayudan y cuáles conviene evitar?
Suelen ayudar el fortalecimiento progresivo de cuádriceps, glúteos y musculatura de la cadera, y los ejercicios isométricos suaves cuando la zona está muy sensible. Conviene evitar los movimientos que reproducen un dolor intenso o llevan la rodilla hacia dentro, como sentadillas profundas, zancadas o carrera en cuesta. La pauta concreta depende de la fase y debe adaptarse a cada persona.
¿Cuándo está indicado tratarla con ondas de choque o punción seca?
Las ondas de choque se plantean cuando el dolor persiste a pesar de ajustar la carga y hacer ejercicio. Su evidencia en esta lesión es más limitada que en otras tendinopatías. La punción seca se valora como complemento cuando se detectan puntos gatillo o tensión muscular asociada. Ambas se deciden tras una valoración que descarte contraindicaciones.